7/19/2016

Bitácora de viaje – Día 3.- Alnwick - Edimburgo

Iniciamos la mañana con las noticias del Brexit y el ajustado triunfo de salirse de la UE. Comentarios de todo tipo y plan de movilizaciones de la gente para repetir la votación a la que se consideraría no del todo bien realizada. Comentarios encontrados. Ante el triunfo de Inglaterra, Gales se alinea sin problemas. Escocia que deseaba quedarse en Europa rehabilitaría nuevamente sus ideas independentistas, Irlanda del Norte que votó para quedarse en Europa tiene múltiples posiciones de sus luchas ancestrales. Los católicos por unirse a Irlanda, los protestantes por pensar en la independencia, nuevos partidos más jóvenes y protestarios,  pensar en algo distinto. No eran las 9 de la mañana y ya teníamos un panorama que resultaba catastrófico.

El miedo  y la información habían ganado. A mí sólo me quedaba una humilde pregunta: ¿es que el Reino Unido, alguna vez estuvo en la Unión Europea, con sus pounds, sus millas, su conducción vial diferente….? En fin. Sigamos con el viaje. La campiña inglesa con sus verdes plenos de humedad, pese a un cielo gris y cerrado nos fue llevando hacia el norte.






Pasamos por los costados de Newcastle, casi tocando sus murallas romanas ya que hasta allí llegaba el muro de Adriano, hecho defensivo de los romanos que aún se conservan. En 1080 se construye una nueva defensa que es llamada “el nuevo castillo” lo que da origen al nombre de la ciudad. Las luchas de las tribus que venían del mar o del norte, como los escoceses, hizo de esta ciudad un punto estratégico para las luchas entre Escocia e Inglaterra. Hoy quedan pocos vestigios de aquellas guerras. Sobre este tema habría que volver en algún momento, porque se ve que en cada hecho o ciudad importante, los vestigios son de la violencia y los hechos de guerra.


 Cosa que podemos ver también en el castillo de Alnwick. Con una historia distinta. Se inicia su construcción en el S. XI y la historia de Inglaterra ha pasado por sus torres y sus almenares. Luchas distintas, la guerra de las dos Rosas y la propiedad definitiva de la casa Lancaster han dejado un monumento que hoy tiene otros usos. Para la enseñanza, para la cultura y principalmente para el cine. Películas como Becket, Robin Hood  han sido filmadas en sus patios y sus torres. Últimamente Harry Potter y  también algunas escenas del final de Si lo vinculamos con Harry Potter o con Downton Abbey, cuyas últimas escenas fueron realizadas en su comedor. 
Siendo un castillo habitado resulta imponente su visita, ya que pueden registrarse la decoración, el uso, las formas de vida y costumbres. La mesa del comedor quedó puesta como en el final de Downton Abbey, alrededor de la cual se encontraban los vestidos utilizados en esa gala. El pintor italiano Canaleto es quien ha pintado este castillo y lo ha realzado en la pintura mundial. No sabía describir el castillo. Tiene aspectos góticos normandos muy clásicos en toda la Inglaterra. 




Lo que llama poderosamente la atención es la redecoración de los espacios internos que fueron llevados a un barroquismo italianizante que llaman poderosamente la atención, al punto de olvidarte que cuando paseas por esas habitaciones te olvidas que están visitando un castillo del siglo XI.












 Una vez que salimos y luego de unas millas de recorrido ingresamos en Escocia. Y en poco tiempo más, en su capital Edimburgo. Flores de cardo en muchos lados como identificando la flor nacional. Homenaje a una flor de nuestras pampas no tan bien nombradas... Edimburgo. Fácil de pronunciar para nosotros e incomprensible cuando la nombran los lugareños. Pareciera que toda la palabra se pronunciara con una sola vocal. Edemberge…, mezcla de sus idioma inglés con el gaélico que no necesariamente resulta en el escocés. Fundada al lado del Fiordo del Río Forth la ciudad toma contacto con el mar del Norte. A primera vista el impacto es muy grande y difícil de tomarlacon una sola mirada. 


La franja de este Old Town es de construcción medieval y con muchos edificios realizados por la religión protestante, muchos de ellos hoy vaciados de religiosidad y ocupados por instituciones culturales, cólleges, comercios, bancos o simplemente pubs. Este sector creció siempre hasta 1824 en que un gran incendio la destruyó y comenzó la evacuación hacia el bajo, sobre lo que es actualmente la New Town construida a partir de esa momento y para reciclar la vida de la montaña. Esto llevó a distintos cambios de nivel y de ahí resultan los pasadizos y laberintos que arrancando desde la calle principal van bajando hacia la zona que ellos llaman glacial, encontrándose en su camino múltiples sorpresas. Todos aconsejas su visita. Nosotros, por razones de piernas, hicimos solo algunos metros como `para entrar en tema.






La clave está en el Castillo real a lo alto de la colina y se enlaza con la el Palacio de Verano de la reina (Holyroodhouse) a través de una calle denominada la Royal Milla (La milla real). La colina es en realidad una roca volcánica (Castle Rock) sobre la que se ha construido la ciudad vieja (Old Town) que va cayendo por la ladera hacia el río.



Edimburgo es una ciudad con mucha cultura. Sus distintos Cólleges así lo demuestran, sus museos, su respeto a su vida monárquica (no contradictoria con sus ideas independentistas), tienen en su historia intelectuales de la categoría de David Hume y Adam Smith, Sir Walter Scott y Robert Louis Stevenson (Robinson Crusoe), Sir Arthur Conan Doyle, Bell y nuestro 007, Sean Connery. Y aunque no es nativa de la ciudad, ha sido nombrada hija adoptiva J.K. Rowling, la creadora de Harry Potter, quien comenzó su vida literaria escribiendo en un café y luego, ya famosa, ocupaba un piso en el
famoso hotel Balmoral de la ciudad.

Por la calle de La Milla Real que se ha transformado en la unión del valle y la montaña , a sus costados se pueden encontrar muchos callejones que a través de callecitas interior te van llevando a lugares increíbles. Vale la pena animarse a entrar en uno de ellos para conocer la ciudad profunda. La New Town es un barrio construido en el S. XVIII para resolver el problema de densidad poblacional y para generar otras formas diferentes de vida. Un arquitecto de 22 años diseño el barrio con tres calles principales, plazas en sus puntas y callejones intermedios y ahí habitó la nueva burguesía de la ciudad. Hoy se ha transformado en el centro comercial por excelencia, con sus viejos edificios, viejas iglesias abandonadas y transformadas en centros de cultura o simplemente en pubs. Ambos distritos, el viejo y el nuevo han sido declarados Patrimonio de la humanidad por la Unesco. La población llegará al medio millón de habitantes.

 La ciudad es elegante, tranquila, con escala humana. Se la puede caminar, pese a las trepadas de sus calles y si no, utilizar la grandiosa diversidad de bus y tranvía que te permite desde cruzar el puente, trasladarte unas pocas cuadras, o dejarte en la puerta del hotel en las afueras de la ciudad.


7/18/2016

Bitácora de viaje – Día 2.- Cambridge – York - Durham.



A las 8,30 en punto (o clock) el bus que sería nuestro móvil durante varios días partió de Londres hacia la ciudad de Cambridge. La persistente llovizna con que arrancamos el paseo se transformaría a lo largo del día en un constante chaparrón. Luego nos enteraríamos que no impidió que los londinenses fueran a participar con su voto en el operativo Brexit (Britania for exit). Un recorrido a lo largo del Támesis, el cruce del río y y en tono slow  vamos serpenteando las callecitas hasta encarar la autopista que nos iría llevando progresivamente hacia el norte.  

Luego de un día en Londres nos hemos de acostumbrar al pound (la libra con sus centavos en pennys), a la milla en la nomenclatura vial y a esa forma de conducir por la izquierda a la que en absoluto no estamos acostumbrados. Por suerte, la practicidad de los ingleses llena de carteles la calle y nos obliga a mirar hacia ambos lados para no perder de vista nuestra situación como peatón (pedestrial). Mas de un susto nos llevaremos en estos días.








El primer destino Cambridge. Me hacía recordar  los años de mi facultad  donde muchos textos de la historia medieval que estudiamos junto con la escuela francesa, estaban editados en esa Universidad. No parece una universidad sino una ciudad universitaria con sus 31 College, distintas formas de distinguir las enseñanzas(facultades) que se ofrecen. Junto con la Universidad de Oxford es la universidad mas antigua de Inglaterra. Fundada en 1209 es una universidad pública en la que hay que dejar una pila de pounds (libras) para poder estudiar y graduarse. 







Lo importante de ella es saber que se enseñan muchísimas carreras importantes y que han egresado de ellas personalidades de renombre. De todo el mundo. Con lo que se recicla el prestigio y la calidad de la enseñanza. De todos estos cóllege sólo tres son únicamente para mujeres y 4 de postgrado. Sólo del Trinity College han egreso 31 premios nóbel, y entre sus docentes podemos encontrar a la flor y nata de la ciencia y el pensamientos modernos : Francis Bacon, Newton, Lord Byron,  Bertrand Russel, Witgenstein. Sus alumnos son innumerables y conforman las clases políticas e intelectuales de muchas naciones de Europa y América. Publica si, gratis, no.



La ciudad es encantadora. Traspasando el Río Cam (Cam bridge = puente sobre el río Cam), nos encontramos con los distintos Cólleges. No pudimos ingresar en ellos ya que era día de graduaciones. Fiestas por todas partes. Padres y familias acompañaban a quienes se graduaban ese día. Estos con sus togas y uniformes especiales. Aquellos de punta en blanco. Nos detuvimos ante el gran reloj de oro que con tres pequeñas luces de led marcaba la hora, minutos y segundo. Lo interesante no era que fuera de oro puro, sino que sobre el mismo se movía un pequeño monstruo el “cronófago”, que se come el tiempo, cosa que a los ingleses parece interesarles y mucho. No hay que perderlo al tiempo… El rato que nos quedamos observándolos fue uno de esos ejemplos. El monstruito nos comió el tiempo. Tiene algo que ver con aquello de "tempus fugit", el "carpe diem" o el clásica "hagámoslo ya".














Las calles y los cólleges formaban el paisaje de esta ciudad. Una vieja iglesia de los templarios llamaba la atención en una de sus esquinas y por supuesto las capillas católicas que eran pocas y las de la iglesia anglicana (que eran muchas) formaban parte de la vida universitaria de esta ciudad. A la vuelta tendremos que revisar “Carrozas de fuego” que tiene muchas escenas filmadas en esta ciudad.





Camino hacia el norte pasamos por un bosque particular. Los carteles viales indicaban Sherwood y el recuerdo salta al instante. Robin Hood y los comentarios y reflexiones y recuerdos desde la niñez hasta Roussel Crowe llenaron el tiempo que demoramos hasta llegar a un nuevo destino.






York



Siempre un río. El Ouse que a lo largo de su historia se desmadró muchas veces inundando la ciudad. Ahora, contenido mantiene la belleza de una ciudad en la que todos los momentos de la civilización europea han participado. Desde el mesolítico existen pruebas de existencia de grupos humanos. Bordear las murallas de la ciudad nos remiten a  los romanos que llegaron y trataron de amansar a los pueblos existentes en el lugar.




Con las invasiones germánicas llegarían los anglos y sajones para conformar a los primeros británicos que comenzaron a conformar la complicada y tumultuosa historia de Inglaterra. También se hicieron presentes los vikingos y los normandos y entre todos conformaron esa especial arquitectura con la que hoy se exhibe esta ciudad. Un gótico normando, realizado con piedras de arenisca rojiza, a veces mas blanca, pero que constituyen verdaderos monumentos para disfrutar. La Catedral York Minster no deja de ser el monumento por excelencia de este estilo.

















El camino siguió hacia el norte para terminar esta primer jornada en la ciudad de Durham. La noche es larga en el Reino Unido. Hay luz hasta después de las 11 de la noche y muy temprano comienza a amanecer. Por eso y ante la posibilidad de que nos quedaran varias horas de luz, hicimos lo clásico. Tirar las maletas y salir a recorrer un poco esta ciudad que aparecía como muy moderna aún cuando en la parte alta se asomaban las edificaciones antiguas con su catedral, sus cólleges y su centro histórica en el que, seguramente, encontraríamos algún pub para cenar o al menos degustar una cerveza.

Fundada en el 995 por seis monjes que vinieron de la isla vecina de Lindifarme, luego que los vikingos atacaron la abadía y eliminaron a sus gentes. Llegaron a Durham con el cadáver de San Cutberth (Huberto?). Es una tradición que en cada catedral de Inglaterra debe estar el cuerpo de un santo. 







Para quienes han leído el libro de Ken Follett, Los pilares de la tierra, recordarán la historia de las reliquias en la construcción de la catedral. En esta ciudad, la catedral  se construyó primero en madera, luego en piedra constituyendo un ejemplo de la arquitectura normanda, hoy declarada patrimonio de la Humanidad, al igual que el castillo. Y como nos va a suceder a lo largo de todo el viaje, cerrada y en obras…





Una mirada por los patios de la catedral, las callejuelas que van bajando del cerro, pequeñas, verdaderos laberintos alrededor de una calle principal que baja desde la catedral hasta el río (siempre el río). Esta vez es el Río Wear que transita en forma violenta entre las rocas de este pequeño desfiladero que ha encontrado para su curso.



También una universidad (es la tercera de Inglaterra) con una quincena de Cólleges y un gran prestigio entre sus graduados. Como toda ciudad estudiantil, la vida nocturna es amplia, los pub abiertos y hacia uno de ellos confluimos. La cerveza, excelente.





7/17/2016

Bitácora de viaje - Día 1.- Londres.


El aterrizaje fue en Gatwick, un aeropuerto grande, no lo sé si tan grande como el de Barajas, en el que hicimos una parada intermedia, pero sí, mucho más ordenado y pese al primer contacto con una lengua distinta el trato recibido por migraciones, información, etc. fue gentil, respetuoso y agradable. De ahí un transfer al hotel en la ciudad. A las 9 de la mañana el tránsito era infernal. Calculo que el chofer optó por un camino vecinal ya que anduvimos por una floresta durante casi más de treinta minutos. 
Agradable el viaje, lleno de verde, con sus casass y urbanizaciones ordenadas, se transformó en el primer contacto con la cosmopolita Londres. Más tarde, ubicados y almorzados iniciamos nuestro paseo por la ciudad. Primer objetivo: Westminster, su palacio, el Big Ben, el Támesis y la multitud de personas en la zona. Optamos por pasear en forma relajada por las orillas del Támesis donde nos encontramos con todos los órganos informativos preparados para el Brexit que tendría lugar el día siguiente. Todas las cámaras apuntando a la torre del reloj como para transformar esa imagen en un ícono (como si ya no lo fuera).




Eso del trato gentil, respetuoso y agradable tiene que ver con las palabritas mágicas a los que los argentinos (en casa) no nos acostumbramos: Please – Thank you  - sorry. En verdad, abre la puerta, ablanda al preguntado y la respuesta es como dije antes. Al punto de ser generosos en ayudarte al aprendizaje de la máquina expendedora de boletos o de indicarte cual es el próximo metro que debes tomar (ya que pasan como seis o siete de direcciones distintas por la misma vía), o marcarte con calma y tiempo el recorrido conveniente para llegar a donde deseas.


Siempre me han gustado las ciudades europeas con su río cruzándolas por el medio. Las vistas son imponentes y más todavía cuando son las primeras que uno tiene cuando llega a un lugar. Si bien uno las reconoce por haberlas visto innumerables veces en películas, en las olimpíadas, en los informes, la sensación del “aquí y el ahora” es fantástica. Ver la correntada, sentir el murmullo del pequeño oleaje y el reverbero de los débiles rayos del sol cuando éste se animaba a asomarse.





Cámaras, micrófonos, periodistas, entrevistados hacían el ambiente de lo que sucedería al día siguiente. Cada cual defiende su juego. Y las informaciones daban un “palo a palo” en el resultado aunque inclinando la balanza hacia el quedarse en la Unión Europea.
De todos modos, el tema era de discusión permanente, entre todos. Me daba la impresión que era como el fútbol. Todos directores técnicos. Todos entendedores de la política y cada cual lo veía desde su punto de vista particular, los jóvenes, los no tanto, las distintas partes del Reino Unido (4) tenían sus formas particulares de ver el problema.  Los europeos marcaban un punto, los ingleses otro. No quedaba más que esperar los resultados.















Si bien parecía que el tema estaba en las orillas del río,  sobre el puente del Támesis, una multitud increíble tenía sus pensamientos en otro lado, incluso aquellas que estaban paseando alrededor del Parlamento y de la Abadía de Westminster, o aquellos que hacían su fila para subir el London Eye, esa noria gigante que te propone una vista increíble de todo Londres. No hicimos la fila ni subimos, ya que lo nublado del día y la llovizna que comenzaba a aparecer, opacaría cualquier buena visión que te vendieran (y no era barato).  El Parlamento te cubre todo el espacio de la vista. El edificio es un ejemplo del estilo neogótico. Una de las características más notables del palacio es la torre del reloj, otra atracción turística que alberga la campana llamada Big Ben, que  suena cada quince minutos. Se escucha desde bastante lejos  y todo el mundo debe aprovechar ese momento para ajustar sus relojes. El edificio es muy grande, contiene más de mil habitaciones y albergan a las dos cámaras parlamentarias, la de los Lores y la de los Comunes. 



Por supuesto que hay innumerables pasillos, bibliotecas, bares hasta gimnasios. Sus dos torres magníficas cierran los límites. La torre Victoria y la Torre del Reloj. La Bandera del Reino Unido está siempre presente, salvo que sea remplazada por la de la Reina si ésta se encuentra presente en el Parlamento.

Hermosas vistas, muchas ilusiones de entrar y visitar largamente el parlamente como la abadía que se encuentra un poco más alejada del río.  Un café orgánico en un lugar que siempre buscaríamos a lo largo del viaje nos proporcionó calor y gusto. Pret a Manger sería uno de nuestros objetivos en otras ciudades. Una boccata bien hecha, frutas en potes y un café honorable a un buen precio parecía una solución para la media tarde. No dió la impresión que el cuidado por el medio ambiente en estas cosas de la gastronomía parecían funcionar.


El tiempo nos obligó a retirarnos y a descansar ya que al día siguiente comenzaríamos un largo camino por el Reino Unido e Irlanda que iremos desgranando en los próximos días.

7/16/2016

Bitácora de Viaje 2016 - Día O

El objetivo de esta bitácora es compartir un pequeño viaje que siempre  sirve para airear el cuerpo, largamente abrigado por la seguridad del propio nido. Vistas nuevas, problemas a enfrentar, particularmente con el idioma, encontrarse con otros modos de vida, estar entre mucha gente a la que no le interesa que uno esté en el medio  en tren de paseo.
Salir y encontrarse con otras temperaturas, pasear con menos ropa si hace calor o con la poca que uno lleva si hace más frío del esperado. Normalmente en este viaje lloverá y uno no está acostumbrado a salir con la llovizna. Veremos cómo nos vamos acostumbrando, cómo el cuerpo reaccionará a algo tan inmanejable como es el tiempo. A vivir sin el sol o con un sol abrazador. Experiencias  de la vida física en las que uno, en casa, se encuentra cubierto.
También se nos plantea las ganas que tenemos de ver otras perspectivas, de cómo los otros ven al mundo y, incluso, cómo nos ven a nosotros. Animarse a preguntarles que piensan sin ponernos nerviosos si las respuestas puedan no gustarnos. Y a la vez, vernos a nosotros mismos desde esos otros lugares, utilizando sus propias perspectivas para mirarnos.
Viajar nos lleva también a compararnos. Cosa que no hay que hacer, aunque es una tentación muy grande. Lo que no hay que hacer es  subestimarnos  aún cuando existan razones objetivas para ello. En muchas cosas nos llevan la delantera y en eso no hay dudas. De ahí que sea necesario preguntarnos si existen otras respuestas distintas a las que tenemos para resolver nuestros problemas y que debemos descubrir y aplicar con nuestra propia forma de ser.


El viaje que compartiremos con Ustedes se desarrollará principalmente en el Reino Unido, aunque también pasaremos por Irlanda para terminar en Catalunya. Este último punto se ha transformado en una parada obligada por razones de afectos, de aprecio y de familia.


La idea es mostrar los lugares por donde pasaremos, algunas fotografías, algo de las estupideces que cometemos como preguntarle algo a quien no nos va a entender; un poco de cholulismo como las fotografías con la gente del lugar, ya que no estamos acostumbrados a sus formas de pensar e incluso de vestir. Londres es un gran mundo. Por algo se habla de ciudad cosmopolita. Yo agregaría que tiene todas las características que tienen las grandes capitales como New York, Berlín, Paris, incluso Madrid o Barcelona,












Intentaremos mostrar lo que nos resulta interesante y lo que salta a la vista o a la cámara fotográfica como para mostrar. Como el cartel que vimos en Belfast indicando la zona libre de….alcohol. Raro no? 


En Irlanda? Y la flor de multa que se ligaría la persona pasada de cervezas…. O la forma de sentir el amor en aquella silla londinense….






El viaje para nosotros ha sido enriquecedor, Mucho más enriquecedor que el dinero invertido para hacerlo. Hemos debido prestar mucha atención porque las cosas no están escritas en nuestro idioma original (el castellano) sino en inglés, o en Gaélico como en Escocia, Irlanda y Gales, o en el payés en nuestro pasaje por el Valle de Aran en Catalunya. Pero una escritura distinta también nos recuerda siempre que  lo que se indica es diferente, ni mejor ni peor, lo que ayuda a mejorar nuestra perspectiva.




Como experiencia general (y no teniendo en cuenta la mudez de la estatua a la que le reclamaba información) es muy  buena y satisfactoria con los ingleses. Caballeros, elegantes, responden a nuestras consultas, a veces con generosidad. Buena Educación es lo que se dice. A veces la pierden los inmigrantes que tienen que hacer el trabajo que a los ingleses no les gusta cómo manejar los taxis, atender las mesas o limpiar los hoteles. Pero si no son respetuosos no les va a ir bien, a pesar de la defensa de sus identidades que me gusta hacer. Hemos sido maltratados por los tacheros pakistaníes en los que tuvimos que confiar. Así son las cosas. Hubo pakistaníes o cachemires que nos trataron bien, pero no eran taxistas.

El sentido pragmático se ve en todo aquello que es organizado por los ingleses. Un botón de muestra. Pusieron  máquinas expendedoras de tickets para todo. Y liberaron mano de obra la que reciclaron en asesoramiento de los usuarios de las maquines tickeadoras. Confían mas en las máquinas para contar, sumar y contabilizar. Pero, para asesorar a la gente (que no conoce la lógica de los ingleses), mejor las personas. Y les funciona bien. De lo otro, de lo que pensamos de los ingleses, no entrará en esta bitácora y harina de otro costal que podremos abrir o no en algún momento. Por ahora, el viaje.

Y esta es la idea, compartir un viaje. Para ello he ido tomando las notas necesarias para armar este itinerario o bitácora que para algunos amigos es bienvenida. A todos, si les gusta la idea, en los próximos días desgranaremos nuestros comentarios e información sobre los lugares que visitamos. Por ahí esta forma de compartir se convierte en una invitación a viajar. Lo que hace bien y es bueno.