
Gracias al petróleo a partir de 1970 Noruega se consolida como nación fuerte,
con políticas dedicadas al bienestar de la población y , otra vez, entre los
países escandinavos, una fuerte imposición de su política y economía, al
proceso educativo de la población. La universidad de Oslo tiene mas de 30.000 estudiantes
y constituye la mayor oferta educativa para sus jóvenes. Al igual que numerosas
instituciones que se suman a esa política.

La visita al Frognerparken resultó una decisión genial. Si bien es
el parque central de la capital noruega, la importancia radica en que 200 obras
del escultor Gustav Vigeland se
encuentran en el mismo y una recorrida entre ellas nos permitió no solo descubrir y apreciar este monumento inmenso a
la cultura sino profundizar en el pensamiento filosófico de uno de los artistas
más importantes del país.
Gustav Vigeland nació en 1869 y murió en 1943 y toda su actividad
artística la realizó en Oslo. Primero en esculturas de madera y luego en
piedra, cuyo testimonio es justamente el Parque Vigeland. Su actividad comienza
en 1900 con discusiones con el gobierno en donde ubicar la fuente
principal que debía proyectar para la
ciudad. Sólo que a cada paso de su trabajo creativo sumaba nuevos elementos y
esculturas al proyecto original constituyendo un parque de gran cantidad obras en distintos pasos y
niveles del parque, rematando en el gran obelisco en la parte más alta del
predio.

La estructura del parque va mostrando simplemente su concepción de la vida a través de los distintos grupos escultóricos que rodean siempre un eje central.
Su interés estaba dirigido a los seres humanos en los distintos momentos de su vida, en sus distintas edades, encontrándonos con grupos de árboles donde se encuentran las distintas formas desde la niñez hasta la senectud. Otros grupos en

Las naves expuestas en el museo son dos. Y vale la pena estar un
rato junto a ellas para imaginar su modo de vida, sus travesías por el mar,
donde se juntan el valor, el miedo, la valentía y la osadía. Es probable que
haya que remitirse a sus creencias religiosas profundas de sus dioses
protectores y del premio a sus luchas que sería el Valhalla. Junto a los barcos
se encontraron restos funerarios, un carro y todos los utensilios necesarios
para la navegación como para la supervivencia cotidiana. Es bueno recordar un
poema del S. X que dice refiriéndose al paraíso con el que
soñaban los vikingos:
Qué
clase de sueño es este, dijo Óðinn,
en el que justo antes del alba,
pensé que despejaba el Valhǫll,
para la llegada de los muertos?
Desperté a los einherjar,
ordené a las valquirias levantarse,
colocar los bancos,
y buscar los vasos
traer vino,
como para la llegada de un rey,
aquí me esperan,
los héroes que vienen del mundo,
algunos muy grandes,
por lo que mi corazón se alegra.
Mucha historia para mi regodeo, gracias
ResponderEliminar